Todos conocemos la importancia de cuidar adecuadamente los dientes de nuestros hijos, aunque sean de leche.

Además de ayudarles a comer, favorecen la formulación de sonidos y palabras. Pero no solo eso, un buen cuidado dental afecta en la forma en que va a crecer la mandíbula de nuestro bebé y ayuda a establecer unos buenos hábitos dentales a lo largo de su crecimiento.

Lo que bien empieza, bien acaba

Todo comienza por el principio, es decir, antes de nacer el bebé. Es recomendable que los padres de la criatura realicen una revisión durante el embarazo para descartar la presencia de algún problema que pudiera afectar al embrión.

Una mala atención de la boca no afecta únicamente a la estética de la misma, sino que puede causar graves problemas en la salud de los dientes y desembocar en afecciones más complicadas.

  • Los dientes de leche guardan el espacio necesario para la aparición de los dientes definitivos. Esto quiere decir que la falta prematura de una de las piezas puede suponer la migración de los dientes vecinos, pudiendo causar en el futuro problemas de espacio.
  • Como ya hemos dicho, los primeros dientes influyen directamente en la capacidad fonética, permitiendo al niño pronunciar correctamente cada palabra y cada sonido mientras aprenden a hablar correctamente.
  • Si los dientes de leche están ausentes, se dificulta el proceso fisiológico por el cual el cuerpo reabsorbe los minerales producidos por las raíces de los dientes, los cuales reutilizamos para terminar de mineralizar los dientes permanentes.
  • Un correcto cuidado de los dientes primerizos es fundamental para un adecuado masticado de los alimentos. Conforme estos se van desarrollando, vamos incorporando alimentos más sólidos en su alimentación.
  • Es posible que alguna vez hayamos oído decir que no pasa nada si aparecen caries en los dientes temporales. Esto no es cierto, al contrario, puesto que la aparición de caries en dichos dientes puede aumentar la probabilidad de que se desarrollen también en los dientes finales.
  • La ausencia de los dientes decíduos puede generar dificultades en el correcto desarrollo de las estructuras maxilofaciales, tanto a nivel óseo como muscular.

 

Conoce a tu enemigo

Sabemos que uno de los principales riesgos en la salud bucodental, sobretodo de los más pequeños, es la aparición de caries. Pero, ¿qué son las caries?

Las caries son perforaciones que dañan la estructura de los dientes. Los alimentos son convertidos en ácidos por las bacterias que se encuentran en la boca. Éstas bacterias, junto el ácido, los restos de comida y la saliva se combinan en la boca para formar una sustancia llamada «placa» que se adhiere a los dientes. Los ácidos de esta placa disuelven la superficie del esmalte del diente creando agujeros en los mismos, que si son demasiado profundos pueden llegar al nervio, causando un dolor importante. Es conveniente tratar las caries a tiempo, puesto que si «lo dejamos pasar», se puede llegar a perder el diente. Esto podría afectar en la mordida y ocasionar problemas en la salida de los dientes permanentes. Además, la placa puede causar gingivitis (inflamación de las encías).

Todo cuidado es poco

Los especialistas recomiendan que incluso el primer diente debe comenzar a cuidarse. Cada bebé es diferente, pero en general los dientes de leche suelen aparecer entre los 4 y los 7 meses de edad. Cuando el bebé empieza a dentar es posible que notemos como babean más y quieren morder cosas. Es cierto que para algunos bebes la dentición puede ser indolora, pero para otros puede ser una auténtica molestia, ya que puede generarles dolor y hace que estos se encuentren irritables.

Estos son algunos de los consejos que se pueden seguir para ayudar a nuestro bebé en el periodo de dentición:

  • Igual que para los dientes definitivos, el cepillado de los dientes de leche es fundamental. Debe realizarse, al menos, tres veces al día o después de ingerir las principales comidas, con mayor relevancia en el cepillado al levantarse y antes de irse a dormir.
  • Se debe visitar frecuentemente a los especialistas. Los niños deben acudir a consulta con el dentista al menos cada seis meses. Esto les ayudará a descartar cualquier tipo de infección, y favorecerá al fortalecimiento del esmalte con fluorización para prevenir la aparición de caries y otras enfermedades como la inflamación de las encías, causada por restos alimenticios que quedan entre los dientes, y que provocan el sangrado de las encías.
  • Es importante tratar las caries en la primera dentición. De esta forma, nos aseguraremos que el niño tenga una correcta masticación y su boca se desarrolle adecuadamente. En caso contrario, podría llegar a destruirse más tejido dentario, incluso llegar a afectar al nervio. Si esto sucede, el niño sentirá dolor que en ocasiones puede llegar a ser intenso.
  • Puede resultar «complicado» al principio, pero debemos convencer a los más pequeños de que usen el hilo dental, sobre todo una vez que la dentición esta prácticamente completa. Es aconsejable realizarlo bajo la supervisión de un adulto.
  • Comprobar si es conveniente la extracción prematura de las piezas de leche. Es posible que los dientes comiencen a desplazarse irregularmente, ocupando el espacio necesario para el diente definitivo. En caso de ser así, se recomienda hablar con un profesional y plantear la extracción.
  • Para una correcta prevención de las caries, debemos evitar que antes de acostarse consuman algún alimento dulce. Después del cepillado nocturno el niño solo debe beber agua.
  • Para ayudarnos a aliviar el malestar de nuestro pequeño, podemos darle un anillo de dentición frío o un paño frío para masticar o chupar. También podemos frotar las encías con un dedo limpio.
  • Una alimentación equilibrada es vital en esta etapa. Por ello se aconseja la regulación de golosinas, bebidas azucaradas y alimentos a base de azúcar. En contrapartida, es conveniente añadir a la dieta un mayor número de frutas, verduras y lácteos.
  • Es recomendable el uso con flúor después del cepillado. Este enjuague debe ser realizado con la supervisión de un adulto, para que el niño no se lo trague. Para poder realizar el lavado con flúor es preciso que se tenga la capacidad de escupir correctamente.
  • Debemos velar porque no se produzcan lesiones, fracturas o cualquier tipo de irregularidad que puedan afectar a la correcta formación de la dentadura. Por ello, es conveniente que si el niño realiza alguna actividad física haga uso de un protector bucal.

 

Tenlo en cuenta

Además de seguir todos y cada unos de los consejos que hemos mencionado para una correcta salud de los dientes de leche, debemos tener en cuenta alguna cosa más.

La dentición no tiene que interferir con la lactancia materna. Puedes continuar amamantando a tu bebé como de costumbre una vez que la dentición haya comenzado.

Siempre debemos sostener al bebe cuando le demos el biberón. No debemos dejar el biberón en la cuna, puesto que la leche puede acumularse en la boca del bebé y causar caries en los dientes. A los 6 meses de edad, podemos comenzar a utilizar un vaso de entrenamiento. No debemos dejar que el bebé camine con un vaso de entrenamiento, a menos que solo contenga agua. Al año de edad, es conveniente abandonar el uso del biberón. Una vez que el niño ha alcanzado 1 año de edad, debemos darle agua o leche entre comidas, en lugar de otras bebidas.

Respecto al uso del chupete o el chuparse el dedo, debemos intentar no utilizarlo a partir de los 2 años de edad. El uso prolongado del chupete y de chuparse en dedo puede causar problemas en la alineación de los dientes. Si tenemos alguna duda acerca de que chupete usar, consultarlo con un médico. Debemos utilizar siempre un chupete limpio, el cual no es conveniente sumergir en miel u otras sustancias que contengan excesivo azúcar.

Al menos tres veces al día

Ya hemos comentado la importancia que tiene lavarse los dientes. ¿Sabes cuál es la mejor forma de hacerlo? 

  1. El cepillo: Al principio, serán los padres quien laven con un paño humedecido en agua o suero. A medida que el niño crezca y la dentición se complete, más o menos a los tres años, podemos introducir un cepillo especial (más blandito) para no dañar las encías. Puede ser bueno que el cepillo posea formas de animales o similar para animar su uso.
  2. La pasta dentífrica: Al principio, la crema no debe contener flúor, para evitar riesgos en caso de ingerir la crema, lo que puede producir fluorosis dental, una enfermedad que interfiere en la formación del esmalte. Solo contendrá flúor si el niño tiene caries, ya que remineraliza el esmalte, protegiéndolo.
  3. Frecuencia: Como hemos comentado, lo mejor es hacerlo después de cada comida. En caso de no poder, al menos por la mañana y por la noche antes de ir a dormir.
  4. ¿Cómo cepillar? Es aconsejable hacerlo horizontalmente, ya que es más fácil de aprender para los pequeños. Consiste en cepillar todas las superficies dentales (caras internas y externas) con movimientos horizontales muy cortos de atrás hacia delante, y con una suave presión para eliminar los restos de alimentos.

Si quieres más información de la importancia de cuidar los dientes de leche aquí te dejamos un articulo para que lo mires.

 

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