Existen muchos tipos de comida picante, infinidad de salsas, chiles, guindillas, etc. Cuando comemos este tipo de comida es habitual que nos arda la boca por unos instantes. Es una sensación que a algunas personas no les produce excesiva molestia, pero que otras apenas pueden soportar. No obstante, es una sensación puntual y que suele desaparecer al poco rato. Pero hay personas que sufren este problema a diario y sin un motivo concreto.

Es lo que denominamos como Síndrome de la boca ardiente y afecta a entre el 5 y el 10% de la población, aunque estás cifras aumentan considerablemente en mujeres con menopausia y pacientes que padecen diabetes.

¿Qué es exactamente?

La sensación de picor, ardor o escozor con la que se identifica este síndrome puede deberse a múltiples causas e incluso en ocasiones no llega a identificarse su origen, por lo que se considera como una patología en sí, conocida también por el nombre de glosodinia. El procedimiento de aparición de los síntomas es de forma puntual e intermitente, afectando primero a la lengua, generalmente a la punta y los laterales, o al interior de las mejillas y el paladar.

Aunque realmente no todos los que la sufren siguen el mismo patrón. Muchas veces se manifiesta con una sensación de adormecimiento, hormigueo, pinchazos, picor o un dolor punzante. El inicio el «espontáneo» y el ardor suele aumentar durante el día, alcanzando su máxima intensidad durante la tarde y, en la mayoría de los casos, se mantiene ausente durante la noche y en la ingesta de alimentos.

Pero cuando las molestias se hacen persistentes puede ser que se produzcan otros síntomas, como un cambio de coloración de la lengua, pudiendo adquirir un tono blanquecino o bien enrojecerse como consecuencia de inflamación o irritación. Otros síntomas pueden ser la sequedad producida por la secreción de las glándulas salivales, una alteración del gusto o cambios de sensibilidad.

¿Por qué se produce?

A pesar de haber sido estudiada desde hace muchos años, todavía no se conocen muy bien los motivos, sin embargo, se sugieren múltiples factores etiológicos de origen local, psicológicos y sistémicos que lo convierten en una etiología multifactorial. Según algunos estudios, este síndrome parece tener algún tipo de relación con los factores hormonales, de ahí que afecte a las mujeres en mayor medida. Lo que si sabemos es que con frecuencia aparece asociado a situaciones de estrés u otros problemas psicológicos como ansiedad o depresión, así como la falta de hierro, la infección por hongos, el uso de colutorios de forma crónica, o como ha hemos dicho, diabetes.

¿Existe tratamiento?

Podemos decir que no existe una cura específica para la glosodinia o Síndrome de boca ardiente. Lo mejor que se puede hacer es intentar tratar los síntomas lo mejor posible. Es importante tener la boca bien hidratada y mantener una correcta higiene bucal. Para ello se puede recomendar sustitutos salivales, en los casos que sea necesario, que pueden ayudar a minimizar los síntomas de boca ardiente. Las posibles opciones son las siguientes:

  • Productos para salivar más y aliviar la resequedad bucal.
  • Suplementos vitamínicos, como hierro, zinc o vitamina B, para completar la nutrición.
  • Ungüentos, como capsaicina para aliviar el dolor.
  • Medicamentos contra la depresión o ansiedad, para mejorar su sistema nervioso y aliviar el dolor.

Al ser una enfermedad con una etiopatología desconocida y multifactorial, es muy complicado dar consejos para poder prevenir esta enfermedad. Lo único que podemos recomendar es que las personas propensas a sufrir este tipo de problema «deben evitar factores locales que aumentan la sensación de boca ardiente como las comidas picantes o bebidas ácidas, el tabaco y el alcohol, y todo lo que irrite la mucosa oral. Es aconsejable la ingesta de infusiones relajantes.

 

 

 

 

 

 

 

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