En ocasiones un problema bucodental como el mal aliento puede tener una causa que va más allá de los dientes o encías. Una de ellas son los tonsilolitos.

Estos son unos cálculos que quedan depositados en las criptas de las amígdalas palatinas. Las amígdalas son clave en nuestro sistema linfático, ya que son las responsables de proteger al cuerpo frente el ataque de bacterias, virus o microorganismos. Actuarán de filtro con las infecciones que se desarrollen en la boca para que no se extiendan a otros órganos. Es por ello por lo que debemos contar con una perfecta higiene bucodental.

Dichos cálculos están formados por sales cálcicas u otras sales minerales, siendo así una masa pastosa de color claro y alcanzando un tamaño inferior a 1 cm. Los tonsilolitos pueden aparecer en cualquier persona, dándose a conocer como unas pequeñas manchas blanquecinas en la superficie de las amígdalas.

¿Cómo aparecen?

Los tonsilolitos comienzan con un simple depósito de comida en la zona. Posteriormente, la proliferación de bacterias se suma a un conjunto de elementos que participarán en la formación de estos cálculos: células muertas, compuestos digestivos, mucus, etc. Todo ello queda acumulado en las amígdalas, se calcifican o endurecen y se forman así los tonsilolitos.

Causas

Esta patología no es frecuente, pero existen acciones que pueden incrementar la posibilidad de sufrirlos:

  • Mala rutina de higiene bucodental. Cepillarse los dientes correctamente es clave para ello, pero no debemos olvidar las encías y nuestra lengua en dicha rutina.

 

  • Las bacterias orales
  • La hiperfunción de las glándulas salivales
  • Leucocitos (glóbulos blancos) muertos
  • Fumar

Síntomas

La probabilidad de que los tonsilolitos causen daños es ínfima. Sin embargo, algunos síntomas pueden resultar molestos:

  • Halitosis: el mal aliento es uno de los síntomas clave para identificar los tonsilolitos.
  • Disfagia: dificultad al tragar.
  • Masa blanquecina sólida (cáseum) formados en la parte posterior de la garganta.
  • Sensación de incomodidad en la garganta, como si tuviésemos la garganta obstruida.

  • Dolor de garganta.
  • Ocasionalmente puede aparecer dolor de oído.
  • Inflamación de las amígdalas.

 

Estos cálculos pueden resultar desagradables, pero no suponen un riesgo para la salud. Ya conoces los síntomas para reconocerlos, por lo que si sufres algunos de estas molestias y dolores acude a tu médico o dentista para identificarlos. Recuerda que debe ser un especialista quien realice el diagnóstico.

 

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